El síndrome de estar quemado se define como una respuesta mental persistente y negativa que se desencadena debido al estrés laboral crónico. El constructo de burnout surge en el seno de la investigación sobre salud laboral del sector servicios. Posiblemente por esta razón, inicialmente se concibió como un síndrome especifico de este sector y consecuencia del estrés producido por el trato con personas.
El burnout se concibe como un síndrome caracterizado por tres síntomas: el agotamiento emocional, la despersonalización y la falta de realización personal en el trabajo.
El agotamiento emocional aparece cuando la persona siente que ha agotado sus recursos emocionales y ya no puede dar más de sí misma.
La despersonalización se refiere al trato negativo, insensible e impersonal a aquellas personas a las que se dirige el trabajo, llegando incluso a tratar a los clientes como objetos (cosificarlos).
La falta de realización se caracteriza por la evaluación negativa de los logros conseguidos en el entorno laboral y sentimientos de incompetencia personal.
En la década de los 90 el burnout se extiende a otras ocupaciones no pertenecientes al sector servicios (p. ej. Directivos, militares, personal administrativo etc.etc.). Así, el burnout se sigue concibiendo como un síndrome tridimensional, pero se ha redefinido las dimensiones despersonalización y realización personal, pasando a llamarse CINISMO Y BAJA AUTOEFICACIA respectivamente.
El cinismo se define como el desarrollo de conductas y sentimientos negativos y sin escrúpulos hacia el trabajo en general.
Baja autoeficacia: los sentimientos de baja eficacia se entienden como la evaluación negativa en el desempeño del trabajo, la competencia y la autoeficacia personal.
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Síntomas: Fatiga física (sentimiento de cansancio y falta de energía para afrontar la tarea), Agotamiento emocional (cansancio para empatizar con otros y falta de energía para mantener relaciones sociales en el trabajo), Cansancio cognitivo (sentimiento de lentitud y poca agilidad en el pensamiento).
Antecedentes y factores que pueden contribuir al burnout: Sobrecarga de trabajo, conflicto y ambigüedad de rol, estresores del entorno del trabajo, FALTA DE APOYO SOCIAL DE LOS COMPAÑEROS Y DE LOS SUPERVISORES, la falta de participación en la toma de decisiones, no proporcionar retroalimentación (feedback), la escasez de oportunidades para el desarrollo de la carrera y no disponer de autonomía.
El burnout puede tener consecuencias negativas tanto en el individuo como en la organización (empresa etc.)
Las consecuencias de este síndrome sobre la organización o la empresa se encuentran relacionadas con la implicación de los trabajadores con la organización y con la intención de permanecer en ella.
En relación con los trabajadores el burnout afecta tanto a los aspectos de la salud física como psicológica como: Depresión, ansiedad, trastornos psicosomáticos, enfermedades cardiovasculares, diabetes, infecciones comunes como el catarro o la gripe, infertilidad masculina y trastornos del sueño.
Desde la psicología positiva ha aparecido recientemente el término engagement.: Considerado como el polo positivo opuesto al burnout, en el que la ENERGIA, LA IMPLICACIÓN Y LA EFICACIA son los análogos positivos del agotamiento emocional, el cinismo y la baja eficacia, respectivamente. De manera que una persona puntuara alto en energía si su puntuación emocional es baja y de la misma manera ocurrirá con las otras dos dimensiones.
Podemos definir el engagement como un estado de ánimo relacionado con el trabajo persistente y positivo, caracterizado por el vigor, la dedicación y la absorción.
El vigor: Se caracteriza por niveles altos de energía y de resistencia mental en el trabajo, la voluntad de invertir esfuerzo en el trabajo y persistencia incluso ante las dificultades.
La dedicación: Se caracteriza por un sentido de importancia, entusiasmo, inspiración, orgullo y desafío. (………..)
La absorción: Se caracteriza por estar completamente concentrado y profundamente absorto en el propio trabajo.
Dolores Tomas
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